Alhamdulillah. Todas las alabanzas pertenecen a Allah, Señor de los cielos y de la tierra. Lo glorificamos a Él, Uno y Único, y atestiguamos que no hay nada ni nadie que merezca ser adorado excepto Allah, y que Muhammad ﷺ es su último Profeta y Mensajero.
Zakat al-fitr: la caridad que purifica el final de Ramadán
Queridos hermanos y estimadas hermanas, en estos últimos días de Ramadán recordamos una de sus grandes bendiciones: la noche del Decreto, Laylat al-Qadr, una noche cuyo valor supera a mil meses de adoración.
El Profeta ﷺ dijo que quien rece la noche del Decreto con fe y esperanza en la recompensa de Allah verá perdonados sus pecados anteriores. Por eso, en las noches impares de los últimos días de Ramadán, el creyente debe esforzarse más que durante el resto del mes: recitar el Sagrado Corán, hacer súplicas, rezar, recordar a Allah y buscar todo aquello que le acerque a Él.
Que Allah nos conceda la recompensa de esta noche bendita y nos permita terminar Ramadán con un corazón vivo, humilde y sincero.
Una caridad prescrita al final de Ramadán
Al finalizar Ramadán, Allah prescribió una caridad en alimentos para quienes han ayunado y tienen capacidad de dar. Esa caridad se llama zakat al-fitr.
Conviene no confundir el zakat al-fitr con el zakat al-mal. El zakat al-mal está relacionado con la riqueza y los bienes. El zakat al-fitr, en cambio, está unido al final del ayuno de Ramadán y tiene un sentido muy concreto: purificar al creyente y alimentar a quien lo necesita en el día del Eid.
El Mensajero de Allah ﷺ impuso el zakat al-fitr sobre el hombre y la mujer, sobre el menor y el adulto. Se transmitió como una medida de alimentos, como dátiles o cebada, y fue establecido para purificar a la persona que ayunó de las palabras, faltas o acciones indecentes cometidas durante el mes, además de proporcionar alimento a los necesitados.
Purificar el ayuno y alegrar el día del Eid
El zakat al-fitr tiene una belleza muy clara: no se queda solo en la relación individual del creyente con Allah. También mira hacia los demás.
Por un lado, es una purificación para quien ha ayunado. Durante Ramadán, aunque el creyente se esfuerce, puede haber cometido errores, descuidos, malas palabras o faltas. El zakat al-fitr viene a limpiar esas imperfecciones del ayuno.
Por otro lado, permite que los pobres y necesitados tengan alimento en el día del Eid. Porque el Eid no debe ser un día de alegría solo para quienes tienen abundancia. La alegría del creyente también se completa cuando se preocupa por la alegría de los demás.
Cuándo debe entregarse el zakat al-fitr
El zakat al-fitr debe entregarse antes de la oración del Eid. Quien lo entrega después de la oración del Eid ya no lo entrega como zakat al-fitr, sino como una simple sadaqa, una caridad voluntaria.
Por eso, se recomienda entregarlo con tiempo, incluso uno o dos días antes del Eid, tal como hacían los compañeros del Profeta ﷺ. De esta manera, la ayuda llega a quienes la necesitan antes del día señalado y cumple su finalidad.
No se trata de dar de cualquier manera ni a cualquier persona sin criterio. Hay que procurar que llegue a quienes realmente tienen derecho a recibirlo y lo necesitan.
La cantidad del zakat al-fitr
La medida mencionada tradicionalmente es un sa‘, que equivale aproximadamente a entre dos kilos y medio y casi tres kilos de alimentos básicos, como dátiles, cebada, arroz u otros productos semejantes.
La mayoría de los sabios juristas consideran que el zakat al-fitr debe entregarse en alimentos. Otros sabios consideran válido entregarlo en dinero, entendiendo que su finalidad es facilitar que los pobres puedan cubrir sus necesidades y vivir el día del Eid con dignidad.
Cuando se calcula en dinero, se toma como referencia el valor de alimentos básicos como la harina o el arroz. En el contexto mencionado, el importe mínimo orientativo era de unos seis euros por cada miembro de la unidad familiar.
Todo musulmán que disponga de alimentos suficientes debe pagar el zakat al-fitr. El cabeza de familia, los padres o los tutores legales pueden pagarlo en nombre de los demás miembros de la familia.
El último viernes de Ramadán no debería pasar igual
Hermanos y hermanas, este es el último viernes de este sagrado mes de Ramadán. Y el final de Ramadán no debería encontrarnos igual que al principio.
Arrepintámonos. Volvamos al camino de Allah. Hagamos que después de Ramadán haya un cambio real hacia algo mejor.
Quien pueda dejar un mal hábito, que lo haga. Quien pueda abandonar el tabaco, que lo haga. Quien pueda dejar el alcohol, que lo haga. Quien pueda cumplir mejor con las órdenes de Allah, que lo haga.
Ramadán no viene solo para cambiar nuestros horarios. Viene para cambiar nuestra relación con Allah, con nosotros mismos y con los demás. Lo triste sería que terminara el mes y siguiéramos exactamente en el mismo lugar interior.
Que el Eid nos encuentre más limpios
Que Allah acepte nuestras buenas acciones. Que nos guíe a su camino. Que nos proteja del mal. Que acepte nuestro ayuno, nuestras oraciones, nuestras súplicas y nuestra caridad.
Que el zakat al-fitr no sea para nosotros una simple obligación que se cumple con prisa, sino una señal de gratitud, de purificación y de misericordia hacia quienes tienen menos.
Que Ramadán no termine solo en el calendario. Que termine dejando algo limpio, firme y verdadero dentro de nosotros.







