Transforma tu carácter: el camino hacia la mejora interior

Cambiar el carácter también es adoración

Alhamdulillah. Todas las alabanzas pertenecen a Allah. Lo glorificamos, buscamos Su ayuda y nos encomendamos a Él. Nos refugiamos en Allah del mal que hay en nuestro ego y del mal que puedan generar nuestras acciones.

A quien Allah guía, nadie puede desviarlo. Y a quien Allah extravía, nadie puede guiarlo. Testifico que no hay divinidad digna de adoración excepto Allah, Señor del universo, único y sin asociados. Y testifico que Muhammad ﷺ es Su siervo y Su mensajero.

Hermanos y hermanas creyentes, tengamos temor devocional de Allah, porque la piedad es la mejor provisión y el camino más recto que todos debemos seguir.

Allah dice en el Corán:

“Oh, creyentes, teman a Allah como es debido y no mueran sino sometidos a Él.”

Surah Ali 'Imran (La Familia de Imrán) (3:102)

El carácter no es una excusa: es una responsabilidad

Queridos hermanos y hermanas, Allah Todopoderoso creó al ser humano y puso en él distintas características: formas de pensar, de sentir y de actuar.

En nosotros puede haber ira, alegría, generosidad, avaricia, coraje, cobardía, paciencia o impaciencia. Quien encuentre buenas cualidades en sí mismo, que dé gracias a Allah por ello.

Pero quien encuentre en sí mismo malos hábitos, malos modales o un carácter difícil, debe hacerse una pregunta clara:

¿Debo seguir conservando esto o debo esforzarme por cambiarlo?

Cuando una persona tiene la ropa sucia, la lava o la cambia. Cuando su coche se avería, intenta repararlo. Nadie se conforma con llevar la ropa rota o con dejar el coche parado para siempre.

Entonces, si alguien tiene malos modales, mal carácter, malas costumbres o una forma de tratar a los demás que no agrada a Allah, debería preocuparse por corregirlo. Y debería hacerlo todavía con más seriedad que cuando repara su ropa o su vehículo.

Porque el carácter no es algo secundario. Es parte de nuestra fe, de nuestra adoración y de nuestra relación con Allah y con las personas.

La verdadera fuerza está en dominar la ira

El Mensajero de Allah ﷺ dijo que el fuerte no es quien vence a los demás en la lucha, sino quien se domina a sí mismo cuando se enfada.

La verdadera fuerza no está en gritar más alto, imponerse o responder con dureza. La verdadera fuerza está en controlar la ira cuando la ira aparece.

También se relata que un hombre fue a pedir consejo al Profeta ﷺ y le dijo:

“Aconséjame.”

Y el Profeta ﷺ le respondió:

“No te enfades.”

El hombre insistió varias veces, y el Profeta ﷺ le repitió el mismo consejo:

“No te enfades.”

Esto nos muestra la importancia enorme de controlar la ira. Porque la ira, el enojo y el enfado son llaves que abren muchas puertas malas: palabras hirientes, decisiones precipitadas, rupturas, injusticias y actos de los que después uno se arrepiente.

Las causas que alimentan el mal carácter

Si queremos cambiar, no basta con decir: “Yo soy así.” Esa frase puede parecer sincera, pero muchas veces es solo una forma cómoda de no trabajar sobre uno mismo.

La ira suele alimentarse de muchas causas: polémicas constantes, insultos, discusiones inútiles, malas compañías, orgullo, sospechas, pensamientos negativos y una lengua que habla antes de que el corazón recuerde a Allah.

Por eso, parte del cambio consiste en alejarnos de aquello que despierta lo peor de nosotros.

No se trata solo de apagar el fuego cuando ya está encendido. Se trata de no llenar la casa de gasolina.

El cambio empieza con súplica y esfuerzo diario

Uno de los caminos para cambiar es hacer súplicas a Allah cada día, pidiéndole que purifique nuestro ego, corrija nuestras acciones y nos conceda los mejores modales.

Debemos pedir a Allah que nos ayude a abandonar lo malo y a adquirir lo bueno: paciencia, generosidad, clemencia, buena intención, honestidad, humildad y misericordia.

Pero junto a la súplica debe haber esfuerzo. El cambio no ocurre de golpe. Los buenos hábitos se construyen poco a poco.

Uthmán ibn Affán, que Allah esté complacido con él, dijo que el conocimiento llega mediante el aprendizaje, y que la clemencia también se adquiere poco a poco.

Es decir: nadie mejora sin proceso. Nadie se transforma sin práctica. Nadie pasa de la ira a la paciencia solo por desearlo una tarde.

El carácter se educa. El corazón se entrena. El ego se disciplina.

Allah no cambia nuestra situación hasta que cambiamos lo que hay en nosotros

Allah dice en el Corán:

“Allah no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambien lo que hay en sí mismos.”

Surah Ar-Ra'd (13:11)

Este principio es muy importante. Muchas veces queremos que cambie nuestra vida, nuestra familia, nuestra comunidad o nuestra situación, pero no queremos cambiar lo que hay dentro de nosotros.

Queremos mejores frutos, pero no revisamos la raíz.

Por eso, quien desea una vida más recta debe empezar por su interior: por sus intenciones, sus pensamientos, sus palabras, sus hábitos y sus reacciones.

Que Allah nos guíe hacia los mejores comportamientos y los mejores modales.

Las virtudes también se aprenden

Hermanos y hermanas, muchas personas que hoy tienen un carácter excelente no nacieron así.

Algunas aprendieron la generosidad. Otras aprendieron la paciencia. Otras aprendieron a callar a tiempo. Otras aprendieron a perdonar. Otras aprendieron a tratar mejor a sus padres, a sus hijos, a sus esposos, a sus esposas, a sus vecinos y a sus hermanos.

No nacieron siendo personas pacientes, honorables o llenas de misericordia. Fueron cambiando. Fueron aprendiendo. Fueron corrigiéndose.

Por eso, el asunto no es imposible.

No digas: “Yo soy así y no puedo cambiar.”

Di más bien: “Con la ayuda de Allah, puedo mejorar.”

Esforcémonos por tener pensamientos limpios, buenas intenciones y un corazón alejado de la malicia. Tengamos cuidado con el pensamiento negativo, con la envidia, con el odio y con el deseo de venganza.

Trabajemos cada día para adquirir mejores costumbres, mejores cualidades y mejores modales.

Dormir con el corazón limpio

Siervos de Allah, deberíamos irnos a dormir cada noche con el corazón limpio.

Sin malicia.

Sin odio.

Sin envidia.

Sin deseo de venganza contra nadie.

Esto no significa que no haya problemas, heridas o dificultades. Significa que el creyente no permite que su corazón se convierta en un lugar oscuro.

El buen carácter tiene una recompensa inmensa ante Allah. Y en algunos casos, puede elevar a la persona más que muchas adoraciones voluntarias, porque el buen carácter acompaña al creyente en todo: en su casa, en su trabajo, en la mezquita, en la calle y en su trato con los demás.

Un camino para mejorar ante Allah

Pidamos a Allah que nos conceda los mejores modales.

Que nos proteja del mal que hay en nuestro ego.

Que purifique nuestras intenciones.

Que nos aleje de la ira injusta, de la arrogancia, de la envidia y del rencor.

Que nos conceda paciencia, misericordia, humildad y buen trato.

Y que nos dé lo mejor en esta vida y en la otra.

Porque mejorar el carácter no es un detalle pequeño.

Es una forma de acercarse a Allah.

https://youtu.be/iX-p1K514tk