Alhamdulillah. Alabamos a Allah, el Uno, el Único, el Poderoso. Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre Muhammad ﷺ, su último Profeta y Mensajero, sobre su familia, sus compañeros y sobre todos aquellos que le sigan hasta el Día del Juicio.
El día de Arafah: una llamada al corazón
Queridos hermanos y hermanas, después de hablar sobre las virtudes de los diez primeros días de Dhul-Hijja, sobre su enorme rango ante Allah y sobre las puertas de bien, misericordia y perdón que contienen, continuamos hablando de estos días benditos para prepararnos ante uno de los días más grandes ante Allah: el día de Arafah.
Y también para prepararnos ante la gran práctica del sacrificio, que Allah ha hecho una lección de taqwa, sinceridad y retorno hacia Él.
No esperes ser perfecto para volver a Allah
Siervos de Allah, el ser humano puede pasar mucho tiempo en la negligencia. Puede ser arrastrado por la vida mundana. Puede debilitarse en sus acciones, en sus oraciones, en su relación con el Sagrado Corán. Puede sentirse aplastado por sus malas acciones y por sus pecados. Puede incluso sentirse extraño consigo mismo y decir: “Estoy lejos de Allah. Estoy muy débil. Fallo demasiado”.
Entonces llegan las temporadas de Allah como un mensaje de misericordia que dice: no desesperes de la misericordia de Allah. No retrases el arrepentimiento. No digas: “Estoy lejos de Allah”. No esperes ser perfecto para volver a Él.
Vuelve a Allah, porque volver a Él es el comienzo de toda rectificación.
Dhul-Hijja no es simplemente un conjunto de días que pasan por el calendario. Es una llamada al corazón para que despierte, recuerde y se abastezca. Es una invitación a salir de la negligencia hacia el recuerdo de Allah; de la dureza hacia la suavidad de la postración; del pecado hacia el cambio, la mejora y el arrepentimiento.
Arafah no debería pasar como cualquier otro día
Amados hermanos, por Allah, entre lo más glorioso de esta temporada está el día de Arafah. Es un día que no debería pasar sobre el creyente como cualquier otro día.
Es un día de mucha súplica. Un día de esperanza. Un día de perdón, humildad, sinceridad y lágrimas puras que salen de lo más profundo del siervo hacia su Señor.
Es un día en el que el siervo levanta sus manos como si dijera: “Señor mío, ya Allah, ya Rabbi, no hay refugio de Ti salvo en Ti. Señor mío, nadie perdona los pecados excepto Tú. Si Tú no tienes misericordia de mí, ¿quién la tendrá?”.
El ayuno del día de Arafah
Se ha transmitido auténticamente que el Profeta ﷺ fue preguntado acerca del ayuno del día de Arafah, y respondió que esperaba de Allah que expiara los pecados del año anterior y del año posterior.
Por eso, cuando llega el día de Arafah, levanta tus manos como un pobre que se detiene ante la puerta del Rey de los reyes, el más Generoso.
Di: “Ya Allah, ya Rabbi. Señor mío, aunque no esté en Arafah, Tú eres el Señor de Arafah. Aunque mi cuerpo esté lejos de los lugares sagrados y del Hajj, no alejes mi corazón, mi alma y mi cuerpo de Tu gran e inmensa misericordia”.
“Señor mío, aunque no sea de los peregrinos, escríbeme entre los arrepentidos y los aceptados ante Ti. Señor mío, no quiero que ese día pase sobre mí y yo siga siendo el mismo”.
El día en que Allah libera a sus siervos
Nuestra madre Aisha, que Allah esté complacido con ella, transmitió que el Profeta ﷺ dijo que no hay ningún día en el que Allah libere a más siervos del Fuego que el día de Arafah.
Allah se acerca, se enorgullece de ellos ante los ángeles y dice: “¿Qué buscan estos?”. Y en algunas narraciones se menciona: “Sed testigos, ángeles míos, de que los he perdonado”.
Qué día tan grande para quien lo recibe con humildad. Qué oportunidad tan inmensa para quien no lo deja pasar distraído.
Arafah recuerda la gran comparecencia
Cuando los peregrinos se detienen en Arafah, ese momento nos recuerda otra parada mucho más grande. Una escena más imponente. Un día en el que no servirá ni la riqueza, ni el dinero, ni el prestigio, ni los cargos, salvo para quien se presente ante Allah con un corazón puro y sano.
Ese es el Día del Juicio.
Un día en el que la humanidad se levantará ante el Señor de los mundos. Un día en el que se abrirán los registros. Un día en el que se pesarán las obras. Un día en el que quedará descubierto lo que estaba oculto en los corazones.
Un día en el que la persona huirá de su propio hermano, de su madre, de su padre, de su esposa y de sus hijos. Un día en el que cada ser humano dirá: nafsí, nafsí: “mi alma, mi alma”.
Cuando veas a los peregrinos
Siervo de Allah, cuando veas a los peregrinos vestidos con el ihram, recuerda la mortaja.
Cuando veas la multitud en los lugares sagrados, recuerda la multitud del Día de la Resurrección.
Cuando veas su parada en Arafah, recuerda tu propia parada ante Allah.
Porque el día de Arafah no es solo una escena del Hajj. Es una llamada para todo corazón creyente. Una llamada a despertar, a suplicar, a volver, a pedir perdón y a no seguir posponiendo lo que el alma sabe que necesita ordenar.
Que este día no pase sin cambiarte
El día de Arafah es una puerta abierta. Y no todas las puertas permanecen abiertas para siempre.
Por eso, no lo recibas como un día más. No lo llenes solo de rutina. No lo dejes pasar con el corazón distraído.
Ayuna si puedes. Suplica mucho. Pide perdón. Vuelve a Allah con sinceridad. Háblale como quien sabe que no tiene otro refugio. Porque no lo tiene.
Y pide que ese día no pase sobre ti mientras tú sigues siendo el mismo.
Que Allah nos conceda aprovechar este día con sinceridad, arrepentimiento y una súplica aceptada.
Video original YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=zgjmfCNx1UI







