Muhammad ﷺ, el Profeta de la Misericordia
Alabado sea Allah, quien envió a su mensajero con la guía que lo convirtió en misericordia para la humanidad, prueba para toda la creación, guía para quien estaba extraviado, luz para quien caminaba en la oscuridad, unión después de la división y dignidad después de la humillación.
Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre su Profeta Muhammad ﷺ, sobre su familia, sus compañeros y todos aquellos que sigan su camino hasta el Día del Juicio Final.
Hermanos y hermanas, una de las mayores bendiciones que Allah concedió a esta umma fue haber enviado entre nosotros a un Profeta que conocía a su Señor y nos condujo hacia Él.
Un Profeta que conocía la debilidad del ser humano y tuvo misericordia de él. Que cargó con la enorme responsabilidad del mensaje y no escatimó esfuerzos para que la humanidad encontrara la guía y la salvación.
“Ciertamente os ha llegado un mensajero de entre vosotros mismos. Le resulta penoso cuanto os causa sufrimiento. Desea intensamente vuestra guía, vuestro bien y vuestra rectitud. Y con los creyentes es compasivo y misericordioso”.
Corán - Sura El arrepentimiento (9:128)
Detengámonos y reflexionemos ante estas palabras.
Todo aquello que nos causa dolor le preocupaba. Lo que nos aflige le afligía. Se preocupaba profundamente por nuestra guía, por nuestra rectitud, por nuestra salvación y por nuestro destino.
Con los creyentes era compasivo y misericordioso: misericordia en su corazón, en su trato, en sus palabras; paciencia frente al daño y perdón cuando tenía la posibilidad de vengarse.
La misericordia cuando llegó el rechazo
Hoy es fácil leer o escuchar la biografía de nuestro querido Profeta Muhammad ﷺ sentados, seguros y protegidos.
Pero si queremos comprender la verdadera dimensión de su misericordia, no debemos observarla solamente en los momentos de facilidad.
Debemos contemplarla cuando fue herido, rechazado, expulsado y humillado. Cuando tuvo el poder para responder y decidió perdonar.
El Profeta Muhammad ﷺ salió hacia la ciudad de Taif llamando a la gente hacia Allah. No buscaba riquezas, ni poder, ni prestigio.
Llevaba una sola cosa: la luz de la guía de Allah.
Sin embargo, fue rechazado, insultado, herido y expulsado.
En aquel momento se le ofreció la posibilidad de que quienes le habían causado tanto daño fueran castigados. Pero su respuesta no fue la respuesta de un hombre dominado por el rencor.
No pidió destrucción ni venganza.
“Espero que Allah haga surgir de su descendencia a quienes adoren únicamente a Allah y no le asocien nada”.
Ellos pensaban en hacerle daño. Él pensaba en salvar a sus descendientes, a sus hijos y a las generaciones futuras.
Así era nuestro querido Profeta Muhammad ﷺ.
El dolor de Uhud y la paciencia del Profeta ﷺ
Después llegó el día de Uhud y el sufrimiento fue todavía mayor.
El mensajero de Allah Muhammad ﷺ fue herido. Su noble rostro sangró y uno de sus dientes fue roto. Su cuerpo sufrió por llevar el mensaje de Allah.
Aquel rostro que sonreía a los débiles y a los pobres, que consolaba a quienes sufrían y transmitía la palabra de Allah a través del Corán, fue herido por causa de esta misión.
Aquel cuerpo que permanecía en oración ante Allah durante largas noches sufrió por la guía de la humanidad.
Y, aun así, continuó adelante.
Una preocupación que alcanzaba a generaciones futuras
Entre las escenas más conmovedoras de su vida se encuentra aquella narrada por el Imam Muslim.
El Profeta Muhammad ﷺ recitó las palabras de Allah acerca del Profeta Ibrahim:
“Señor mío, ciertamente ellas han extraviado a muchos de los hombres. Quien me siga ciertamente es de los míos”.
Corán - Sura Ibrahim (14:36)
Después recordó las palabras de Isa:
“Si los castigas, ciertamente son Tus siervos; y si los perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
Corán - Sura La Mesa Servida (5:118)
Entonces levantó sus manos y dijo:
“Oh Allah, mi nación, mi umma. Mi umma”.
Y lloró.
Allah ordenó a Jibril que acudiera al Profeta Muhammad ﷺ y le preguntara qué le hacía llorar, aunque Allah ya conocía perfectamente la respuesta.
Cuando Jibril volvió con la respuesta, Allah dijo:
“Ve a Muhammad y dile que le complaceremos respecto a su nación y que no le afligiremos”.
¿Qué clase de Profeta era este?
Un hombre que lloraba por una comunidad que todavía no había nacido. Que lloraba por personas que vivirían siglos después de su muerte.
Por personas entre las que estamos nosotros.
La súplica reservada para su umma
El Profeta Muhammad ﷺ reservó su súplica especial para su nación.
Dijo que cada Profeta y mensajero de Allah tuvo una súplica que le fue concedida. Algunos adelantaron esa súplica en esta vida, pero él reservó la suya como intercesión por su umma en el Día de la Resurrección.
Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre aquel que vivió para Allah, llamó hacia Allah y soportó por Allah.
Aquel que llevó en su corazón la preocupación por nosotros durante su vida y reservó para nosotros su súplica después de su muerte.
Amar al Profeta ﷺ significa seguir su camino
El amor verdadero tiene una lengua, pero también tiene una prueba.
Allah dice:
“Di: si verdaderamente amáis a Allah, seguidme. Allah os amará y perdonará vuestros pecados”.
Corán - Sura La familia de 'Imrán (3:31)
Por eso, amar al Profeta Muhammad ﷺ no consiste solamente en pronunciar palabras hermosas ni únicamente en emocionarse.
Amarlo significa seguir su ejemplo.
Quien lo ama debe buscar la veracidad, la misericordia y el perdón. Debe aprender a controlar su lengua y ser honesto en su dinero, en su trabajo, en sus acciones y en su familia.
Debe tratar bien a las personas, especialmente a los débiles.
Debe ser justo incluso cuando está enfadado.
Seguir al Profeta Muhammad ﷺ significa convertir su ejemplo en una realidad viva dentro del hogar, del trabajo y del trato con los demás.
Hacer de la misericordia una forma de vida
La verdadera lealtad hacia el mensajero de Allah no consiste únicamente en decir cuánto lo amamos.
Consiste en que Allah vea en nosotros las huellas de su enseñanza.
Que vuelva la misericordia a nuestros corazones y nuestros hogares.
Que vuelva la honestidad a nuestra vida diaria.
Que vuelva la verdad a nuestras palabras, el perdón a nuestros corazones y el Corán y el ejemplo del Profeta Muhammad ﷺ a nuestra vida.
Quien quiera permanecer cerca del Profeta Muhammad ﷺ, que camine por su camino.
Y quien desee su compañía en la otra vida, que siga su ejemplo.

Video original en YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=QGAXowr0s7E







