La mejor defensa del Islam es un buen carácter
Alabamos a Allah. Toda alabanza pertenece a Allah. Lo alabamos con la alabanza de los agradecidos, buscamos su ayuda como la buscan los necesitados, pedimos su perdón como lo piden quienes reconocen sus faltas y volvemos a Él con el arrepentimiento de los siervos que esperan su gran misericordia.
Doy testimonio de que no hay divinidad digna de adoración salvo Allah, Uno y Único, sin asociado. Y doy testimonio de que nuestro Profeta ﷺ, Mensajero y guía, Muhammad, es siervo de Allah y su Mensajero. Allah lo envió como misericordia para todos los mundos.
Hermanos y hermanas creyentes, una de las grandes necesidades del musulmán en este tiempo es entender correctamente su identidad islámica.
Porque la identidad musulmana no es solo un nombre. No es solo una apariencia. No es solo una frase que decimos cuando nos preguntan quiénes somos.
La identidad musulmana es fe en el corazón, verdad en la lengua, honestidad en el trabajo y misericordia en el trato con la gente.
Una identidad sin vergüenza y sin arrogancia
El musulmán no se representa solo a sí mismo cuando habla, cuando trabaja, cuando vende, cuando compra, cuando conduce, cuando responde, cuando promete o cuando trata a sus vecinos, a sus compañeros, a su familia y a la sociedad.
En cada una de esas situaciones está mostrando una imagen de su religión.
Por eso el musulmán necesita una identidad sin vergüenza ni debilidad, pero también sin arrogancia. Una identidad que no se esconda, pero que tampoco desprecie a los demás. Una identidad que no se disuelva hasta perder la fe, pero que tampoco se encierre hasta perder su misión.
Una identidad firme en la religión, noble en el carácter y beneficiosa para la sociedad.
Allah dice en el Corán:
“Así os hemos hecho una comunidad equilibrada”.
Una comunidad equilibrada no es una comunidad de exceso ni de dejadez. No es una comunidad de disolución, pero tampoco de agresividad. Es una comunidad de justicia, misericordia, excelencia y testimonio del bien ante la gente.
No basta con decir “soy musulmán”
Siervos de Allah, la identidad musulmana no está separada de nuestro trabajo diario, de nuestro carácter ni de nuestras acciones cotidianas.
No está bien que una persona diga “soy musulmán” y luego mienta en sus transacciones. Que diga “soy musulmán” y luego robe, engañe, estafe o mienta. Que diga “soy musulmán” y luego incumpla una promesa o rompa su palabra. Que diga “soy musulmán” y luego dañe a su vecino. Que diga “soy musulmán” y luego sea negligente en sus responsabilidades o en su trabajo.
No es hermoso que digamos “soy musulmán” y luego traicionemos una confianza o una responsabilidad que se nos ha entregado.
La identidad islámica no puede quedarse en la lengua si después no aparece en los actos.
La mejor defensa del Islam
La mejor defensa del Islam, especialmente en estos tiempos en los que los medios de comunicación atacan con frecuencia su imagen, no es levantar más la voz.
La mejor defensa del Islam es demostrarlo con un carácter noble, día a día.
La explicación más fuerte de la belleza del Islam no consiste en ganar discusiones, sino en vivir con excelencia, como Allah y su Profeta ﷺ nos han enseñado.
Muchas personas quizá nunca escuchen de ti una clase sobre el Islam, pero verán tu Islam en tu sinceridad. Muchas personas quizá nunca lean un libro sobre el Islam, pero verán tu carácter en la forma en que tratas a los demás. Muchas personas quizá nunca entren en una mezquita, pero verán el efecto de la mezquita en tu calma, en tu educación, en tu honestidad y en tu manera de vivir.
Por eso, cuando el musulmán habla, su palabra debe ser bien. Cuando calla, su silencio debe ser seguridad y sabiduría.
Dijo el Profeta ﷺ que el silencio es sabiduría. A veces es mejor callar que hablar.
Cuando el musulmán está presente, su presencia debe ser misericordia. Y cuando trabaja, su trabajo debe ser responsabilidad y excelencia.
El trabajo también muestra la fe
Queridos hermanos y hermanas, el trabajo en el Islam no es solo un lugar para ganar el sustento, el rizq, la provisión o el dinero.
El trabajo es un campo donde se demuestra la fe interior. Es un campo de sinceridad, cumplimiento, buen carácter y representación de los valores en los que creemos.
El musulmán, en su lugar de trabajo, es un predicador aunque no suba a un minbar. Es un predicador de Allah y de su religión con su puntualidad cuando respeta los horarios. Es predicador con su honestidad cuando protege los derechos. Es predicador con su excelencia cuando realiza su trabajo de la mejor manera. Es predicador con su carácter cuando trata a las personas con respeto, delicadeza y verdad.
El trabajo bien hecho también habla de nuestra fe.
Ser beneficiosos para los demás
Amados hermanos y hermanas, por Allah, el musulmán no debe limitarse a ser bueno solo para sí mismo.
Debe esforzarse por ser beneficioso para los demás. Ayudar a quien pueda. Socorrer al necesitado cuando tenga posibilidad. Tener clemencia con el débil. Reconciliar a quienes estén enfrentados. Cuidar el derecho de los vecinos. Participar en todo bien que no contradiga su religión.
Ese es el requisito principal: participar en el bien sin abandonar los principios.
Allah dice en el Corán:
“Cooperad en la virtud y en la piedad, y no cooperéis en el pecado ni en la transgresión”.
Y también dice Allah:
“Allah no os prohíbe tratar con bondad y justicia a quienes no os combaten por vuestra religión ni os expulsan de vuestros hogares. Ciertamente, Allah ama a los justos”.
Esta es nuestra religión: firmeza sobre la verdad, justicia con la gente y excelencia en el trato y en el trabajo.
El Islam no llama a la debilidad ni al aislamiento
Jóvenes, padres y madres: enseñémonos a nosotros mismos y enseñemos a nuestros hijos que el Islam no llama a la debilidad, pero tampoco al aislamiento.
El Islam llama a la fe, al conocimiento, al trabajo, al buen carácter y a la excelencia.
Enseñémosles que el musulmán no triunfa solo para sí mismo. El musulmán triunfa para beneficiarse a sí mismo y beneficiar a quienes están a su alrededor.
El musulmán no pregunta solamente: “¿Qué me ofrece a mí esta sociedad?”. También pregunta: “¿Qué puedo ofrecer yo, por Allah, para mejorar esta sociedad?”.
No pregunta solamente: “¿Cómo puedo defender la imagen del Islam?”. También pregunta: “¿Cómo puedo ser yo una imagen hermosa del Islam?”.
Que el Islam se vea en nosotros
Hermanos y hermanas, representamos al Islam cuando trabajamos, cuando cumplimos, cuando somos justos, cuando somos honestos y cuando tratamos bien a nuestros vecinos.
Representamos al Islam cuando la gente se siente segura con nosotros.
Porque el Islam no debe ser solo algo que la gente oiga de nosotros. Debe ser algo que la gente vea en nosotros.
Pedimos a Allah, el Grandioso y Majestuoso, que nos guíe, que nos conceda sabiduría y que nos facilite nuestros asuntos.
Pedimos a Allah que proteja a nuestros hermanos y hermanas vulnerables allí donde estén, que cure a los enfermos, que preserve a los creyentes y que nos conceda el bien en esta vida y el bien en la otra.
Y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah. Alabado sea Allah, Señor de los mundos.
Video original YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=jWyubeaoO8A







