La integración de la comunidad musulmana en Madrid desde el respeto y la convivencia

Adil Mohamed Hachmi

Convivencia, pertenencia y responsabilidad musulmana en Madrid

Adil Mohamed Hachmi, responsable de relaciones públicas de la Liga del Mundo Islámico en España, imán y responsable de asuntos religiosos del Centro Cultural Islámico de Madrid, habla desde una idea clara: la presencia musulmana en Madrid no debe entenderse como algo ajeno, provisional o separado de la sociedad.

Para él, la comunidad musulmana forma parte de la ciudad. Vive en ella, trabaja en ella, contribuye a ella y comparte con el resto de ciudadanos un mismo marco común: la convivencia, la ley, el respeto y la responsabilidad cívica.

Su discurso no se apoya en la confrontación, sino en una palabra que atraviesa toda la entrevista: reconocimiento.

Una comunidad que forma parte de Madrid

Hachmi recuerda que la población musulmana en Madrid y sus alrededores ha crecido de forma notable. Según las cifras que maneja el Centro Cultural Islámico de Madrid, podría alcanzar ya el medio millón de fieles.

Ese dato no aparece en la entrevista como una simple cifra demográfica, sino como una realidad social. Detrás hay familias, trabajadores, jóvenes, mayores, españoles musulmanes, hijos de inmigrantes y personas que han hecho de Madrid su hogar.

Por eso insiste en que las necesidades religiosas de la comunidad deben abordarse con normalidad institucional. No como una excepción. No como una concesión extraña. Sino como parte de una sociedad plural que reconoce los derechos de todos sus ciudadanos.

La integración no consiste en borrar la identidad religiosa, sino en vivirla dentro de un marco común de respeto, ley y convivencia.

Diálogo institucional y trabajo conjunto

Uno de los puntos centrales de la entrevista es la importancia del diálogo entre instituciones, comunidades religiosas y administraciones públicas.

Hachmi subraya que los avances importantes no llegan por improvisación, sino por años de conversación, sensibilización, trabajo cívico y perseverancia. En ese camino menciona el papel de la Comisión Islámica de España, distintas asociaciones musulmanas y plataformas ciudadanas que han trabajado para trasladar a las instituciones las necesidades reales de la comunidad.

La lectura que hace es serena: cuando hay unidad, respeto y constancia, pueden alcanzarse acuerdos que benefician no solo a una comunidad concreta, sino al conjunto de la ciudadanía.

No plantea el Islam como un bloque separado frente a la sociedad española. Al contrario. Lo presenta como una comunidad que dialoga, se organiza, participa y busca soluciones dentro de los cauces legales e institucionales.

Adil Mohamed Hachmi

El Centro Cultural Islámico de Madrid como espacio de referencia

El Centro Cultural Islámico de Madrid, conocido popularmente como la mezquita de la M-30, aparece en la entrevista como una institución religiosa, cultural y social de referencia.

No se trata solo de un lugar de oración. También cumple funciones de acompañamiento espiritual, orientación religiosa, apoyo comunitario y representación institucional. Desde allí se atienden necesidades religiosas, familiares y sociales de miles de musulmanes.

Además, por su tamaño, historia y posición en Madrid, el Centro actúa como puente entre la comunidad musulmana, las administraciones públicas, otras entidades religiosas y la sociedad civil.

Su papel no es encerrarse en sí mismo, sino abrir canales de relación, diálogo y servicio.

La pertenencia también es una cuestión espiritual

Uno de los aspectos más profundos de la entrevista es la idea de pertenencia.

Hachmi explica que muchas personas musulmanas han sentido durante años que ciertas necesidades esenciales de su vida religiosa no estaban plenamente reconocidas en la ciudad donde viven. Eso genera una sensación de distancia, de provisionalidad, incluso de desarraigo.

Para una comunidad religiosa, pertenecer no significa únicamente tener residencia, trabajo o documentos. También significa poder vivir las etapas fundamentales de la vida conforme a la propia fe, sin tener que sentirse extranjero en el lugar donde uno ha construido su existencia.

Ahí aparece una idea importante: la libertad religiosa no es una teoría bonita escrita en documentos oficiales; se demuestra en la vida concreta de las personas.

Islam, ciudadanía y responsabilidad

La entrevista deja ver una visión del Islam profundamente vinculada a la responsabilidad social.

Para Hachmi, la comunidad musulmana debe vivir su fe con dignidad, pero también con conciencia ciudadana. Eso implica participar, dialogar, respetar las leyes, colaborar con las instituciones y aportar al bien común.

El Islam no aparece aquí como una identidad encerrada, sino como una forma de vida que debe expresarse con servicio, respeto y compromiso con el entorno.

Esta idea es especialmente importante en contextos donde la religión suele reducirse a titulares rápidos, sospechas o debates simplificados. Frente a eso, Hachmi propone una presencia musulmana serena, organizada y responsable.

Convivencia, pluralidad e inclusión

Hachmi insiste en que Madrid debe fortalecer su compromiso con la convivencia, la pluralidad y la inclusión.

Estas palabras pueden sonar habituales en el lenguaje institucional, pero en la entrevista tienen un sentido concreto: reconocer que una ciudad diversa necesita respuestas reales para ciudadanos reales.

No se trata solo de tolerar la diferencia. Tolerar, a veces, suena a soportar al otro con cara de trámite administrativo.

Se trata de algo más profundo: asumir que la pluralidad religiosa forma parte de la sociedad española contemporánea y que esa pluralidad necesita cauces, espacios y reconocimiento.

Una sociedad madura no teme la diversidad religiosa; aprende a ordenarla con justicia, respeto y sentido común.

Una fe que no se separa del servicio

La figura de Adil Mohamed Hachmi aparece en la entrevista ligada a una comprensión del Islam que no se limita al conocimiento religioso, sino que se traduce en servicio.

Como imán, responsable religioso y representante institucional, su labor no consiste únicamente en dirigir oraciones o responder consultas. También implica escuchar necesidades, acompañar a familias, tender puentes y participar en conversaciones difíciles con serenidad.

Esa dimensión de servicio es clave en la tradición islámica. La religión no se aprende solo para uno mismo. Se aprende para mejorar el carácter, ordenar la vida y beneficiar al entorno.

Una fe que no mejora el trato con los demás queda incompleta.

Lo que queda después de la entrevista

La entrevista a Adil Mohamed Hachmi deja una imagen clara: la comunidad musulmana de Madrid no pide ser observada como una excepción, sino reconocida como parte de la ciudad.

Su mensaje se mueve entre la firmeza y la moderación. Firmeza para defender derechos legítimos. Moderación para hacerlo desde el diálogo, la ley y la responsabilidad compartida.

En el fondo, la idea es sencilla: una ciudad plural no se construye solo con discursos. Se construye cuando cada comunidad puede vivir con dignidad, aportar al bien común y sentirse parte de un hogar común.

Y eso, bien entendido, no debilita la convivencia. La fortalece.

El Español

Entrevista completa en EL ESPAÑOL:
https://www.elespanol.com/madrid/comunidad/20250721/comunidad-musulmana-aplaude-primer-cementerio-madrid-avisa-ir-adaptando-capacidad/1003743853490_0.html