Cuando el mundo pesa, es fácil bajar el listón. Pero el creyente está llamado a lo contrario: mantener altas aspiraciones, apresurarse al bien y encontrar dirección incluso en la dificultad.
En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso, el Compasivo.
Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre Su último Profeta ﷺ y Mensajero, Muḥammad ﷺ, sobre su familia, sus compañeros y sobre todos aquellos que le sigan y le auxilien hasta el Día del Juicio Final.
Doy testimonio de que no hay nada ni nadie digno de adoración excepto Allah, Señor del universo, y que Muḥammad ﷺ es Su último Profeta y Mensajero.
La grandeza de aspirar alto
Queridas hermanas y queridos hermanos:
El Sagrado Corán elogia a quienes tienen una motivación grande y elevada.
Elogia a quienes se apresuran a realizar buenas obras.
Elogia a quienes avanzan con determinación para alcanzar metas altas, tanto en esta vida como en la otra.
El muslim, el creyente, ve a diario lo que les sucede a nuestros hermanos y hermanas inocentes, a los niños de Gaza, de Palestina y de otros lugares.
Y ante estas catástrofes, ante estas situaciones que vivimos actualmente, es posible que nos vengamos abajo en todos los sentidos.
Moralmente.
Puede que nos desanimemos.
Puede que nos entristezcamos.
Incluso puede que lleguemos a sentir impotencia y bloqueo.
Pero debemos recordar que el muslim siempre tiene a Allah presente.
Y debemos recordar también Sus palabras:
“No os debilitéis ni os entristezcáis, porque seréis superiores si sois creyentes”.
El fruto de la alta motivación
Por eso, nuestro tema gira en torno a los frutos de tener una alta motivación.
Altas aspiraciones.
Altas metas.
Objetivos grandes, pero alcanzables.
Y un entusiasmo elevado y positivo, capaz de influir también en los demás, in sha Allah.
El principal objetivo del muslim es alcanzar la complacencia de Allah y llegar al nivel más alto del Paraíso a través de las buenas acciones en esta vida.
Allah es el protector y aliado de los creyentes.
Él los saca de las tinieblas hacia la luz.
Él nos protege.
Él nos ayuda.
Él nos auxilia.
Él nos salva.
Él nos guía.
Y Allah prometió a aquellos buenos creyentes que tengan altas metas que les concederá una vida próspera y buena.
“A cualquiera que haga el bien, sea hombre o mujer, y sea creyente, le daremos una vida buena y próspera”.
Pedir lo más alto
Queridos hermanos y hermanas, siervos de Allah:
La victoria y el éxito son aliados del creyente que tiene grandes aspiraciones y grandes metas, tanto en esta vida como en la otra.
Tal como dijo el Profeta ﷺ:
“Si pedís a Allah, pedidle el Paraíso más alto, que es Al-Firdaws”.
Es decir: ten metas altas para la otra vida.
Realiza muchas buenas acciones en esta vida para poder alcanzar ese grado tan elevado.
Pero también debes tener metas altas en esta vida.
Porque, por ejemplo, para poder dar el zakat a los más necesitados, hay que tener dinero ahorrado durante un año en el calendario lunar.
Y hoy, para poder tener ese dinero ahorrado, hay que trabajar mucho, o tener y generar buenos ingresos.
Eso significa que necesitas un buen trabajo, un buen sueldo o unos buenos ingresos.
Y eso también significa que tienes que aspirar a más.
No te conformes con poco.
Debes mantener siempre una motivación alta y tener grandes aspiraciones, grandes objetivos y grandes metas.
Pero metas reales.
Metas alcanzables.
El creyente no debe dejarse vencer por la tristeza ni por la adversidad. Buscar la complacencia de Allah, actuar con disciplina y avanzar hacia grandes metas en esta vida y en la otra.
El ejemplo del Profeta Yūsuf
Vemos el ejemplo del Profeta Yūsuf, José, alayhi salam.
Él mismo pidió al faraón que lo nombrara ministro de economía o gobernador de Egipto.
Pidió un gran cargo político y gubernamental porque tenía altas metas y altos objetivos.
El musulmán permanece en esta vida con gran motivación.
Debe intentar estar actualizado.
Debe tener altas aspiraciones y altas metas.
No se debilita.
No se deja derrotar por la tristeza.
Aunque se entristezca, intenta superar ese gran dolor y seguir adelante.
La adversidad no derrota al creyente
La adversidad le sobreviene, pero nunca lo derrota.
Porque está satisfecho con la voluntad y el destino de Allah, subhanahu wa ta’ala.
Siente como si la adversidad descendiera sobre su corazón y sobre su alma como gotas de agua que lo purifican.
Y recuerda la aleya:
“Ten paciencia, y no tendrás paciencia sino con la ayuda de Allah”.
Súplica final
Que Allah nos ayude a cumplir nuestras metas.
Que eleve nuestra moral.
Que nos dé motivación para seguir adelante.
Que nos conceda disciplina y estabilidad.
Que Allah nos conceda lo mejor de esta vida y de la otra.
Y que esté con nuestros hermanos y hermanas inocentes, enfermos, huérfanos, niños y heridos en Gaza y en las demás tierras.







