Los diez primeros días de Dhul Hijjah son una oportunidad inmensa para volver a Allah. Aunque no peregrines con tu cuerpo, tu corazón puede viajar hacia Él con sinceridad, arrepentimiento y buenas obras.
Alabado sea Allah, Señor del universo. Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre Muhammad ﷺ, su último Mensajero, sobre su familia, sus compañeros y sobre todos aquellos que sigan su camino hasta el Día del Juicio.
Siervos de Allah, os aconsejo —y me aconsejo primero a mí mismo— que tengamos taqwā de Allah. Porque la taqwā, el temor devocional y consciente de Allah, fue la recomendación dirigida a los primeros y a los últimos. Es la provisión de quienes caminan hacia Él.
Allah, el Altísimo, dijo: “Tomad provisión, y ciertamente la mejor provisión es la taqwā”.
"La peregrinación se realiza en unos meses específicos, y quien se consagrara para hacerla, deberá abstenerse de las relaciones maritales, los pecados y las discusiones. Todo lo que hagan de bien, Dios lo sabe. Tomen provisiones para el viaje, pero la mejor provisión es la piedad. ¡Oh, dotados de buen discernimiento! Cumplan correctamente Conmigo."
El Corán - Sura Al-Báqara, 197
Temporadas para volver a Allah
Hermanos y hermanas creyentes, una de las grandes misericordias de Allah con Sus siervos es que ha puesto en nuestras vidas temporadas especiales. Momentos en los que podemos recuperar lo perdido, lavar el corazón de las manchas de la negligencia y renovar nuestro pacto con nuestro Señor.
Porque el ser humano se debilita. El īmān, la fe, sube y baja. La vida pesa. Los deseos embellecen el pecado. El shayṭān susurra. Y el alma, si no se educa, se inclina hacia el mal.
Por eso Allah, en Su gran misericordia, nos concedió estaciones de luz, temporadas de renovación y de perdón. Son como paradas en el camino de un viajero. En ellas, el siervo se abastece después del cansancio, descansa después de la fatiga y revisa su dirección antes de que el camino se le haga largo.
Los diez primeros días de Dhul Hijjah
Entre las temporadas más grandes y bendecidas están los diez primeros días de Dhul Ḥijjah.
Son días que Allah engrandeció y por los que juró en Su Libro Sagrado cuando dijo: “Por el alba y por las diez noches”. Muchos sabios del tafsīr, tanto de las primeras generaciones como de las posteriores, explicaron que esas diez noches hacen referencia a los diez primeros días de Dhul Ḥijjah.
Son días únicos porque en ellos se reúnen grandes actos de adoración que no se concentran de la misma manera en ninguna otra época: la oración, el ayuno, el recuerdo de Allah, la caridad, el Ḥajj, el ‘Id, el sacrificio, el takbīr, la súplica, el arrepentimiento y la veneración de Allah.
¿Y si no voy al Hajj este año?
Quizás alguien diga:
“Yo no voy al Ḥajj este año. No estoy en Meca. No estoy en Mina. No estoy en Arafah. No llevo el iḥrām. No escucho la talbiyah. No doy vueltas alrededor de la Kaaba, la Casa Sagrada”.
Y entonces se pregunta:
“¿He perdido el bien de estos días? ¿Se me escapó esta oportunidad? ¿Estos días son para otros, o también son para mí?”.
La respuesta que debe asentarse firmemente en el corazón es: no, por Allah.
Porque el Señor de Meca es el Señor de todo lugar. El Señor de Arafah es el Señor de la tierra y de los cielos. Aquel que escucha allí la súplica de los peregrinos, escucha aquí el gemido de tu corazón. Y Aquel que abre las puertas de la misericordia en los lugares sagrados, también las abre para Sus siervos dondequiera que estén, si son sinceros con Él.
La distancia hacia Allah no se mide en kilómetros
El Ḥajj es un pilar inmenso del Islam, una adoración grandiosa y un honor elevado. Ningún creyente lo desprecia, y ningún musulmán capaz debe prescindir de él. Pedimos a Allah que nos conceda peregrinar a Su Casa Sagrada una y otra vez, con fe y sinceridad.
Pero quien no tenga decretado realizar el Ḥajj este año no debe pensar que las puertas de la cercanía con Allah se han cerrado ante él, ni que la temporada de la gran misericordia ha pasado de largo.
La distancia hacia Allah no se mide en kilómetros. Se mide por la sinceridad de los corazones.
El peregrino viaja con su cuerpo hacia la Casa de Allah. Tú puedes viajar con tu corazón hacia Allah estando aquí.
El peregrino se quita su ropa habitual y viste el ihrām. Tú puedes quitarte el vestido de la negligencia, del pecado y de la desobediencia, y vestir el vestido de la taqwā, de la cercanía y de la piedad.
El peregrino dice:
Labbayka Allahumma labbayk.
“Aquí estoy, oh Allah, aquí estoy”.
Y tú puedes decirlo con tu corazón:
Aquí estoy, Señor mío, con mi arrepentimiento.
Aquí estoy, Señor, dejando lo prohibido.
Aquí estoy, Allah, con un corazón quebrado que desea volver a Ti.
Las buenas obras son una puerta amplia

Queridos hermanos y hermanas, se ha transmitido auténticamente que el Profeta ﷺ dijo sobre la virtud de estos días:
“No hay días en los que las buenas obras sean más amadas por Allah que estos días”. Es decir, los diez primeros días de Dhul Hijjah.
Reflexionemos, que Allah tenga misericordia de todos nosotros.
El Profeta ﷺ no dijo: “El Ḥajj solamente”.
No dijo: “La obra realizada en Meca”.
No dijo: “La virtud pertenece solo a quien está de pie suplicando en Arafah”.
Dijo: las buenas obras.
Y las buenas obras son una puerta inmensa y amplia.
No menosprecies ningún acto de bien que puedas realizar en estos días. Quizás una oración sincera sea la puerta de tu cambio. Quizás un arrepentimiento verdadero sea el comienzo de una vida nueva. Quizás dejar un pecado por Allah pese más en tu balanza que muchas palabras sin acción.
Así que entra en estos días con un corazón despierto, con una intención sincera y con una decisión firme.
Aunque no viajes al Hajj con tu cuerpo, que tu corazón viaje hacia Allah.
Súplica final
Oh Allah, acudimos a Ti, buscamos refugio en Ti y pedimos Tu ayuda. Glorificado seas, oh Allah. No Te hemos venerado como mereces ser venerado, ni Te hemos agradecido como mereces ser agradecido. Perdona nuestra debilidad, nuestra negligencia y nuestras faltas.
Oh Allah, vuelve nuestros corazones hacia Ti. Haznos entrar en estos días bendecidos con sinceridad, arrepentimiento y obras que Tú ames. Haz que nuestro recuerdo de Ti sea vivo, que nuestras súplicas sean aceptadas y que nuestras intenciones sean limpias.
Oh Allah, no olvidamos a nuestros hermanos y hermanas en Palestina. Sé para ellos Protector y Auxiliador. Levanta de ellos la injusticia, la opresión, el miedo y la tristeza. Ten misericordia de los débiles, de los oprimidos y de todos Tus siervos creyentes que sufren.
Oh Allah, protege a los musulmanes en todo lugar. Fortalece el Islam y a los musulmanes. Cambia el miedo de quienes viven entre guerras por seguridad, su tristeza por consuelo y su dificultad por alivio.
Señor nuestro, acepta nuestro arrepentimiento. Tú eres Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordioso.
Alabado sea Allah, Señor del universo.
Video original YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=h-VpNfobdVY







